viernes, 14 de febrero de 2020

Quitando máscaras # 4: Mi hermana


Quiero empezar disculpándome por no escribir nada en estos días. Sé que me tocaba escribir a fin de mes pero tengo una buena escusa: estaba de juerga y después trabajando.

Me fui a Lima - en teoría para descansar, relajarme y no hacer nada, unas mini vacas - pero fui vilmente estafada por mi hermana, la cual me llevó de juerga el viernes, la ayudé a hacer maletas el domingo y arreglar las cosas, porque decidió mudarse y tenía poco tiempo para alistar todo. El sábado fue día muerto porque la casa parecía the walking dead. - Debo admitir que la juerga del viernes fue épica y espero que no se repita en 5 años más. - Y regresé a trabajar como loca. SIN EMBARGO, haré doble publicación esta semana.

He decidido hacer este post sobre mi hermana. Lo cual es algo que me encanta pero sé que tengo un hermano súper celoso que me va a reclamar por no publicar de él – no te preocupes Go, lo haré en su momento – pero ahorita necesito hablar de Mana. Ella está tomando otro camino, una vez más en su vida y debo admitir que estoy recontra orgullosa de ella.



Recuerdo revisar mis fotos de pequeña y ver una foto de recién nacida, con mi mamá, Mana y Jose. Lo divertida de esta foto era la cara de asco de mi hermana. Así de bella empezó mi relación con ella. Durante algún tiempo tuve una nana que me alejaba full de mis hermanos y me mantenía apartada de todo, lo cual no permitió tener una buena relación cercana con ellos.

Pero mi hermana cuando tenía 12 se quedaba a cargo de nosotros cuando mis papás salían a hacer recados. Ella nos preparaba salchichas con puré y se encargaba que todo funcionara bien. Cuando nos mudamos a Lima compartíamos cuarto y era algo raro porque ella no usaba el cuarto hasta que yo me dormía, por lo que yo podía jugar feliz y a la hora de dormir recién compartía un poco con ella. Me encantaban sus posters de los chicos de moda que venían en revistas pegados en toda la pared. Ella lo era todo. En un época hablaba mucho mientras dormía – creo que aún lo hago – pero en esa época me sentaba en la cama, agarraba el vaso de agua de la mesa de noche y lo volteaba todo para que caiga en mi boca, solo que la distancia entre el vaso y mi boca eran unos 3 cm, por lo que me empapaba. La Manita bella renegando, cambiaba mis sábanas, mi pijama y hasta mi calzón. Al día siguiente yo no recordaba nada.



Unos días antes de venir a vivir a Aqp, unos señores que fueron a ver el depa para comprarlo, no solo nos robaron algunas cosas si no que nos estafaron y casi me llevan con ellos. – Historia para compartir en otro post – es gracias a mi hermana que hoy estoy viva y sin que me haya pasado nada malo. Quién sabe qué hubiera sido de mí.



Luego, nos mudamos y bueno ambas con distintos problemas, compartiendo cuarto, no nos llevábamos muy bien. Las dos tenemos un genio tan lindo y tranquilo que nunca teníamos discusiones – eran a diario y todas mis amigas le tenían miedo. – ¡Ufff tu causa! Amo como cocinas.

Cuando estuve en 5to de secundaria, decidió irse a Lima y ahí empezamos a conocernos un poco más, conversábamos y compartíamos momentos lindos. El año siguiente se fue a USA y esa distancia hizo que nos acercáramos más, ¿Irónico no? Ella era con quien mejor hablaba, la que estaba siempre a un mensaje de distancia, la que me apoyaba. Ella fue la tercera en saber que estaba embarazada y apoyarme al 100%. Cuando vino de visita me trajo dos maletas llenas de ropa y cosas para MP, ¡Es una loca! Es la madrina de mi hija y la ama como si fuera suya.

Nuestra relación cambió demasiado para bien y hoy en día es mi mejor amiga, la amo, es la mejor hermana que he podido tener, siempre está a mi lado escuchándome, diciendo lo que piensa, apoyándome y dando todo el amor que puede dar. Ella está más presente en mi vida que mis amigas que viven en la misma ciudad. Ella no lo es todo, pero si es gran parte. Mucha gente no entiende nuestra relación, y es que, ¿Cómo no estar ahí para la persona que más ha estado para mí? Diría que es la forma en la que me criaron, pero no, es como me formé a lo largo de los años.



Hemos pasado millones problemas, peleas, risas, carcajadas, juergas, historias prohibidas de contar, conversaciones livianas, conversaciones intensas… solo espero poder tener millones más a tu lado. Te adoro. Sé que te va a ir genial en esta nueva etapa y que pronto estaremos juntas de nuevo. Es solo cuestión de tiempo. LOVE YOU SIS.

miércoles, 15 de enero de 2020

Mujer casos de la vida real # 5: La playa

Tengo muchos recuerdos divertidos en la playa de cuando era chibola. Me encantaba! El sol era mi amigo, la piscina mi entretenimiento, ni qué decir de las empanadas y las salchipapas. Siempre pensaba que al ser grande, ir a la playa significaría: estar alejada de la gente, mi sombrilla, mi libro, mi chela y una deliciosa empanada árabe de la Verito.



Vale la pena soñar…

Cuando crecí, me volví la esclava de mi hija. Levántate a las 7 am, barre, preparar el almuerzo para que quede listo, toma desayuno, una enjuagada en la ducha y ponerme ropa de baño. Todo eso en una hora y media. Despierta a la escuincla, que se enjuague ella, que tome desa, que se ponga ropa de baño… embarrarnos con el bloqueador, armar loncheras, vestirnos, salir corriendo xq llegamos tarde a las clases. En las buenas épocas ya con carro, todo fresh. En las malas épocas caminar 15 minutos, sudando el bloqueador, hasta llegar a las clases. Primero natación, correr a cambiarla y llenarla de bloqueador de nuevo, clases de pintura. Todo, para que luego se meta a la piscina de nuevo. Tres horas después, entre salidas a comer y tomar sol y meterse de nuevo, vaya ud. a cambiarla de nuevo y ponerle bloqueador, para sentarme en la arena 2 horas más mientras ella juega. Mirando la portada de mi libro sin poder darle una ojeada. Llegar a la casa 4 pm para almorzar, bañarnos y vestirnos porque ya hizo planes para la tarde, llenarnos de repelente y salir corriendo a alguna casa y  luego al parque. Llegar a casa como a las 10 pm destruida, a que coma algo, se acueste y poder leer 30 min antes de caer muerta y que el nuevo día empiece de nuevo.  ES UN ABUSO.



Pero verla feliz, jugando, corriendo, riendo, valía todo el esfuerzo. Benditos 10 años y el mal humor pre púber de los niños, ahora todo es discusión. Lo positivo, es que ya no quiere clases, entonces tomamos las cosas con calma, no hay horarios y la verdad… es que me ENCANTA!

Pero he vivido situaciones divertidas en la playa:

  • La única vez que vine con nana, tuve un día en que no quería salir de la casa, estaba con la regla y me provocó descansar, así que las mande solas al club. Ellas se fueron felices, yo las despedí desde la puerta muy animada. Cuando me senté en mi cama sentí un dolor intenso en la pierna izquierda. Al despedirlas, una avispa se posó en mi short de pijama animal print, por lo que no la vi, y al sentarme me picó. Tuve que ir al tópico del club a que me arreglen la pierna porque era una pelota y me ardía. No volví a escapar de mis responsabilidades.
  • Cuando la enana tenía 3 meses, terminé en Mollendo haciéndome ecografías por los intensos dolores que tenía. Bienvenidos los cálculos a mi vida. Los únicos cálculos sobresalientes que hago, son los renales. Malogré Caperos para mis amigas, que venían ya con disfraces hechos.
  • Una vez fui a una fiesta con un vestido que no era mío y me costaba ponérmelo. Al ir al baño, intenté subirlo y no podía, y me iba a caer para la izquierda, para evitarlo puse mi codo contra la pared. Al día siguiente crecía en mi codo una bola negra y caliente. Se había derramado el líquido. Terminé en la emergencia con el doctor drenando el líquido de mi codo con una súper aguja.
  • Cuando tenía 15 e intentaba verme como una persona normal, me compre unas sandalias con plataforma (muy de moda en esa época), sin embargo, me metía un hueco y terminé con yeso, sin poder bajar más a la playa.
  • Incontables insoladas! Como cuando mi amiga C me puso bloqueador en la parte de atrás de mi cuerpo, como si fuera un pollo listo para el horno y nos quedamos dormidas. Pasé toda la tarde y noche boca abajo en la cama llena de rodajas de tomate tratando de bajar la quemadura. Felizmente me quemé con short, por lo que pude viajar sentada de regreso al día siguiente. Otra vez, mi amiga V me puso bronceador, porque debía enseñarme “cómo se hacía” y no pude ponerme sostén durante 3 días. La más especial terminé con quemadura bien pendeja. Al bajar mis piernas para ir al baño, sentía que ponía los pies en ollas de agua hirviendo, y tenía que regresar a cama al toque, porque ardía demasiado. Un mes después, aun sin poder usar jean o zapatillas, una de mis piernas se ponía azul si la mantenía más de 20 minutos hacia abajo.
  • Una vez, a los 16, me arrastraron al Charquito. El hermoso Charco, es un hueco en la pista de arena donde ponen de todo, pila, vomito, trago, huevos, etc. Y los chicos te cargaban de cada extremidad y te ponían como pollo a la brasa y te remojaban por cada uno de tus 4 lados, no sé cuantas veces me bañe después de esa hermosa experiencia.
  • Aprendí que cuando uno hace fogatas debe llevar pareos (especiales porque siempre terminan quemándose algunas partes) porque los hermosos chililis te pican y se meten dentro del pantalón. También aprendí que no se debe acercar cangrejos a la fogata, porque deciden ir “hacia la luz” y terminan carbón. Es impactante, pero lo peor fue explicarle a los 3 niños observando la situación, porqué el cangrejo se había “insolado”.
  • Aprendí que el juego de los limones no funciona conmigo, pero que me encanta la sandía borracha.
  • Una vez vinieron unas amigas a las 10 pm, me encontraron en pijama, me obligaron a vestirme y tomar “un trago” que trajeron. 7 am, terminamos mirando el amanecer en Tiro Alto, el cual no se vio porque estaba nublado. Luego, tuve que llevar a todas a sus casas, con carro ajeno, y regresarlo a mi casa. Vinieron por él mas tarde. Ya que era la única que había dejado de tomar 3 horas antes y podía manejar.
  • Hay que tener cuidado con la piscina y los pies delicados. Como soy algo enferma con que mi hija ande sin zapatos, sus pies son muy sensibles y no vienen a la playa preparados para la arena caliente. La pequeña caminó por la playa en hora punta, entró a jugar a la piscina y luego regresamos a la arena caliente. La pobre generó ampollas que solas reventaron y tuvo quemaduras, por lo que tuvo que estar en reposo 3 días con cremas y los pies vendados.
  • Como la vez que tuve que abrirle la puerta a mi amiga E temprano en la mañana porque ella “no encontraba su llave” y era porque tenía el vestido al revés.
  • Como cuando mi mejor amigo vino a pasar una temporada a mi casa y cuando ya se iba a ir, tuvimos que ir a Mollendo a comprar todo lo que se había roto o malogrado en la casa para dejarla como la dejaron mis papás. – P, Tus amigos son unos borrachos malcriados jajajaja. –
  • Como cuando mi amiga V se la pasó huyendo de un brother, tirando sus cosas – que después tuvimos que buscar – porque ella no quería nada con él. Y al día siguiente nos enteramos que nuestra amiga A, había estado con el después.
  • Como cuando en Caperos me lancé – con algo de tragos – encima de mi amiga V pero la buena se movió dos pasos y me fui de cabeza al pasto. Obviamente no sentí nada, pero al abrir los ojos habían varias cabezas, incluyendo la de mi hermano, preguntando si estaba bien. Me levanté y seguí juergueando. Por algún motivo terminé vendada las dos rodillas y los dos tobillos.
  • Como cuando al terminar una fiesta en la que 3 hermanos, en diferentes momentos, a los que nunca vi juntos en toda la noche, se acercaron a decirme el mismo floro y entonces comprendí que eran familia.
  • Como cuando al salir de la fiesta casi de día, deciden empujar gente a la piscina y regresas empapada a casa. 


Uff! Entre esas hay miles más, creo que debo hacer memoria para recordar algunas otras y compartirlas también. Hay varias que no debería publicar, ya que puede poner en problemas a varias personas jajajajajaja.



Un beso enorme y buen verano!

sábado, 4 de enero de 2020

Quitando máscaras # 3: Adiós 2019… Bienvenido 2020.



El año que acaba de terminar, ha sido muy complicado y, de lejos, un año lleno de emociones y nuevas experiencias. El 4 de enero del 2019 fue el primer día que dormí en otra casa, sin mis papás. Recuerdo haber estado muy emocionada y feliz: por fin iniciaba algo mío.


Tuve un delicioso mes de enero, en el cual estaban todos de vacaciones, full amor, full alegría, full todo. Febrero fue rico también, ya él trabajaba y mi hija y yo podíamos estar más tiempo a solas y juntas.


En marzo ella regresó al cole y me costó full, con ambos fuera de casa gran parte del día, me empecé a sentir sola. En abril entré en crisis: dos trabajos + mi hija + mi pareja + mi tesis + las cosas de la casa. Por más que yo sentía que me explicaba, creo que no lograba que el resto en casa me entendiera de la forma que yo quería. Esperaba que siguieran ayudando como lo hacían de vacaciones ya que yo también paraba afuera todo el día, sin embargo, yo sí llegaba a hacer las cosas de la casa, pero no fue así.



En mayo, todo se empezó a enfriar, las discusiones simplemente saltaban y yo me sentía muy incomprendida. Pero logramos estar tranquilos hasta agosto: mi relación entró en una crisis bien jodida, me di cuenta que estaba con depresión y que estaba recibiendo ayuda tarde, nos anularon el contrato en la empresa familiar (no solo nos fregó económicamente, sino también emocionalmente). 


En octubre, mi pareja perdió su trabajo por estúpidos rumores (me controlo para no escribir nada sobre esto, porque no me compete) pero no tenían mucho sentido, tuvimos un par de semanas en las que nos volvimos a reconectar, y en eso, en noviembre: necesito irme de casa. El decidió que se iba, y el día de su mudanza, me despiden de mi otro trabajo.

                                                     foto tomada de pinterest! Pin de Choko en graffittis 

Me quedé sola, me sentí abandonada, deprimida, perdida, con un negocio en manos que no sabía (y hasta ahora no se) como sacar adelante. El 2019 empezó con el pico más grande de felicidad que he tenido en mi vida, después del nacimiento de mi hija, sin embargo, se fue yendo en picada hasta dejarme hecha nada. Aún con antidepresivos, me cuesta mucho levantarme de mi cama y hacer cosas (aunque las hago y con una buena disposición), me está costando dormir (aún tomando clonazepam), tengo pesadillas y siento constantemente dolor.

FELIZ NAVIDAD! Jajajajaja

Hoy celebro un año de haberme mudado y me siento un poco más tranquila. Sí, se fue de casa, la segunda persona que más amo se fue de casa, pero en el fondo sé que fue lo mejor que se pudo hacer. Sí, me quede sin ambos trabajos pero sigo de pie y con nuevos proyectos para este 2020. Sí, muchos amigos se alejaron, pero muchos otros que perdí en el camino regresaron y lo valen todo. También adquirí algunos nuevos amigos que me alegran los días. (Gracias de todo corazón para todos ustedes). Sí, me siento sola muchas veces, pero sé que no lo estoy. Sí, lo perdí casi todo, pero ahora toca subir y regresar a donde estaba y, quizás, más arriba todavía. Sí, me tumbaron y destruyeron este año con rumores, pero al final son solo eso: rumores, sigo acá y con la cabeza en alto. Sí, me faltaba amor, pero ya no más.




A veces, lo único que necesitamos es perspectiva. Y como soy una enferma con mis sobres y mis temas de plata, algunos ahorritos para vivir estos meses.

Empiezo este 2020 más acompañada que nunca, con mucho amor, habiéndome hecho una limpia (uno nunca sabe), leyendo mis novelas romanticonas, cojudas y “mal escritas”, escuchando la peor música del mundo: reguetón, pero con muchas risas y buenos momentos.


Estoy segura que este 2020 será alucinante y me irá de ptm, simplemente porque yo lo he decidido y lo mejor de todo, con mucha paz en mi vida.

Feliz 2020 gente hermosa! Los quiero!

Ah! Y con el compromiso de publicar cada 15 días, así sean tonteras.

sábado, 28 de diciembre de 2019


Quitando más máscaras # 2: La torpeza

Hola, mi nombre es Gabriela y soy una de las personas más torpes que conozco. – Responder como sesión de AA –. Debo admitir que he tenido 15 yesos en mi pie izquierdo y un medio yeso en mi brazo izquierdo. No recuerdo mucho sobre cada experiencia, pero si tengo algunas anécdotas al respecto.

La primera que tuve fue el medio yeso del brazo, estaba una niña hermosa de 8 años jodiendo en la cama porque no se quería vestir, cuando su hermana de 16, la jala fuerte del brazo para poner orden y pues, se quedó con el brazo en la mano. Me zafó el brazo de su sitio, mi mamá me llevó al doctor y después de ponerlo en su sitio, me pusieron un medio yeso. No te preocupes Mana hermosa, eso quedó en el pasado – me vengué con el sueño de la araña hace unos 4 años jajaja. –

La primera vez que tuve yeso en el pie, fue en el verano del 99, cuando pateé la grada de mármol subiendo al tercer piso. No fue muy complicado, le pusieron un taquito y con eso me pude movilizar sin mayor problema. Solo tuve 2 semanas ese yeso, para fijar mi dedo índice de nuevo en su sitio. El tema fue que cuando me lo fueron a sacar, la maquinita que corta yeso pero no pierna, estaba malograda, por lo que tuvieron que sacármelo con unas tijeras enormes. Estas bellas tijeras no solo me arrancaron todos los pelitos en el camino, sino que me dejaron heridas en ambos lados por dos meses.

He tenido yesos, por competencias en el cole, por jugar futbol en el Club Internacional, por caerme en la arena mientras caminaba toda sexy jajaja, entre otras.

Una muy divertida, fue cuando salí con dos amigas a las 7 pm a tomar una cerveza, una de ellas estaba embarazada y quería salir por una cerveza entonces la seguimos. Saliendo del local, caminando tranquila por la Calle Zela, tuve que meter el pie en el único pedazo de piso que no estaba colocado. Terminó conmigo abrazando la pierna del señor de seguridad del Split diciéndome “cuidado mamita, te vas a caer”, obviamente algo tarde, yo ya besaba su pierna, a lo que respondí “cállate y levántame del suelo menso!”. Y obviamente, terminé con yeso.



También debo admitir que me gusta volar. Una vez, dejé a mi hija de 8 en el auto, en el asiento de copiloto, mirando hacía la farmacia en la que yo entraba. No vi un pequeño desnivel para entrar a dicha tienda y salí volando. Lo gracioso, es que estaba mi espalda doblada. Mi cuerpo entero era una L de costado. No perdí los dientes porque me enganché en el anaquel de condones. Cuando volteé a ver a mi hija, ella tenía una cara de “qué carajo te paso?” Al día siguiente tuve que ir a otra farmacia, obviamente, para comprar un relajante muscular porque me dolían hasta los dientes.


Recuerdo una vez, cuando tenía 19, en un viaje con una de mis mejores amigas a Arica. Veníamos caminando por la peatonal y veíamos a todos los señores haciendo actos en la calle, era muy divertido, era la primera vez que veía algo así. Ambas, algo resaqueadas, caminábamos en busca de completos, cuando decidí volar como un ángel y gritar “ahhhhhhhhhhhhh”, lo cual hizo que todas las personas que veían el show, voltearan a ver a MI SHOW. No había visto un suministro de agua – color rojo, mediano – en plena vereda. No olvidemos que era verano y que hacía calor, por lo que se me salió la sandalia y me reventé los dedos. Pero, volé con estilo y si algo aprendí de mi papá, es siempre caer de pie. Así que pude recoger mi sandalia y seguir mi camino.


La primera vez que mi hija vio caerme, ella tenía 3, cuando saliendo de mi cuarto, me resbalé y terminé en 4 patas. Llorando y riendo no quería que me toquen y mi pequeña me sobaba la cabeza con cuidado y me preguntaba si estaba bien, mientras que yo no podía ni moverme por el dolor. A lo que llegó mi papá para ayudarme a rodar y levantarme del suelo.


Pero la más hermosa, fue cuando decidí escaparme a almorzar con la misma amiga con la que viajé, para un cebiche un sábado al medio día, super tranqui. Yo iba con mis botitas sin taco Skechers nuevas que había comprado, cuando de la nada, se me resbala el pie derecho y rodé las siguientes 10 gradas sobre mi pie izquierdo. Grité como loca y todos salieron a verme por la baranda del segundo piso. Entre mi papá y el señor que estuvo limpiando ese día, me cargaron al carro y terminé mi lindo día de relajo en la emergencia, sacándome placas a las rodillas y pies. Fue un lindo recuerdo en mi casita. Nunca más bajé las gradas con confianza jajaja. 

En el nido en el que trabajaba, hay un desnivel en uno de sus patios, pero como está tapado con pasto sintético no se notaba, sin embargo, sabiendo que ese hueco se encontraba ahí, siempre me metía al mismo hueco. Por lo menos una vez al mes, terminó pisando mal en la calle y mis pobres pies no sé cómo hacen para mantenerme de pie, pero se doblan como plastilina. Si alguna nunca falta en mi casa es diclofenaco en gel.

Y ni que decir cuando viajo con mis amigas, termino con descanso médico al regreso, porque se me derrama el líquido cenobial de las rodillas y parezco elefante. 

Canciones relacionadas al tema: I believe i can fly y el gato volador.


viernes, 13 de diciembre de 2019

Mujer casos de la vida real # 4: Bañarte aún dormida


En la casa de mis papás, mi papá siempre se bañaba primero. Luego, le seguía mi mamá y mi hermana. Ellos tres tienen la habilidad de bañarse literalmente en 3 minutos, lo cual jamás entenderé. Sospecho que se limpian como gatos y salen, pero no tengo pruebas para sustentar mi hipótesis. Sin embargo, mi hermano se demoraba un montón, por lo que yo era la 4ta en bañarme. Él, digamos, es una persona a la que le cuesta un poco despertarse – y por poco me refiero a un montón – entonces, el entraba la ducha y nunca sabías cuando salía, porque quizás, dormía bajo el agua en vez de bañase, por que cuando yo entraba me tocaba agua fría. Recuerdo que hacía de todo para entrar 4ta y que él sea el último.

Poco a poco fui apurando el tiempo en la ducha, hoy en día me demoro 6 min aproximadamente, si deseo apurarme puedo llegar a 5 minutos, y si tengo para relajarme pues hasta 8 minutos puedo alcanzar. El problema es cuando entro sin despertarme completamente.



No sé si es normal, no sé si les ha pasado, que alguna vez se están bañando y por estar dormidos o pensando en otra cosa, se olvidaron de en qué parte de la ducha estaban, si ya se habían puesto un producto o si tenían que ponérselo de nuevo.  

Hoy, fue la premiación de mi hija en el colegio por su participación en arte. Me encanta porque ella es especial y esta actividad la hace sentirse especial. Pero son casi 60 niños de todo el nivel que reciben premios el mismo día. La actividad dura 1 hora y es algo aburrida. Por lo que hoy me desperté, después de las 6 alarmas y me metí a la ducha sin terminar de despertar. Abrí el caño, me quité la ropa, llevé mi toalla y me metí a la ducha. No estaba segura que ponerme y me puse a pensar qué podría ponerme para verme especial para ella. Hasta que…



“Qué me toca ahora? Pucha, creo que me puse shampoo, ok, entonces toca re acondicionador.” Agarré el shampoo de nuevo y me lo puse. “Por qué hace espuma? PTM, agarré el otro frasco” enjuaga rápido Belita, llegaremos tarde. Me puse el re acondicionador, me puse jabón, lo quité y por un momento olvidé si había puesto el jabón en todas las partes que debía poner. “PTM, pon jabón de nuevo, pero apura!”

Obviamente, llegamos con las justas, ya toda su clase estaba en el coliseo, pero yo me veía regia y ella estaba feliz. Y que importa ponerme 3 veces shampoo, 4 re acondicionador y 7 jabón, la cosa es sentirte bien y pasar un buen rato.  

Felicitaciones ratona hermosa, estoy muy orgullosa de ti. Te adoro!




lunes, 25 de noviembre de 2019

Secreto de alcoba # 4 : La Pinza


Secretos de alcoba # 4 : La Pinza

Hace unos meses, en una llamada telefónica con mi hermana, le comento que quería hacer una compra extraordinaria, súper fuera de presupuesto, pero que consideraba necesaria: TELEVISOR PARA EL CUARTO.

Mi novio no ve tele, por lo que cuando nos mudamos juntos la decisión más inteligente que pudimos tomar fue poner la tele que yo tenía en la salita de estar para que mi hija pueda ver ahí y no estar metida en nuestro cuarto todo el tiempo. Pero, ya habían pasado unos buenos meses y yo sentía la necesidad de tener una tele en mi cuarto y quería hacer dicha compra. 

Mi hermana, tan generosa como siempre, me ofrece su tele “vieja”. Dícese por vieja a una tele en perfecto estado y recontra bien cuidada, de tamaño perfecto para el mueble de mi cuarto, que simplemente reemplazó por una más grande, mejor y mayor tecnología. Obviamente la acepté y empezamos los arreglos para traerla de Lima a Arequipa.

Mes y medio después llega a Arequipa, una hermosa tele de 36 pulgadas en una enorme caja de 50 pulgadas. Cosa que debí aclarar al guachi – no vaya a ser que pase la voz de la súper tele llena de tecnología que no tengo en mi casa. Saco todo de su caja y me pongo a instalarla. - La más más, no necesito de nadie -. Hasta que me doy con la sorpresa de que no he mudado todavía mi set pequeño de herramientas y lo soluciono como puedo.

Un par de días después, veo a mi hermoso novio con puntos rojos en la cara, como quien se corta la cara afeitándose. Pero el no es TAN torpe, entonces le pregunto que le pasó.

A lo que me responde la peor frase que pude escuchar en lo que va del año “amor, creo que mi pinza perdió filo”


Obviamente, como la hermosa, buena y genial novia que soy, le respondo “no te preocupes mi vida, ahora que voy a la farmacia te compro una pinza nuevecita para ti”.


Horror de horrores!!!! Como no conseguí herramienta alguna no se me ocurrió mejor idea que utilizar su pinza para ajustar los tornillos del televisor!!!!

Que terrible sentimiento!!! Saber que por tu responsabilidad otra persona sufrió de una forma tan horrible – no dejo de reírme mientras lo escribo, no dejo de reírme mientras lo pienso – soy una persona horrible. 

Lo peor de todo: es que el todavía no lo sabe y como no sigue mi blog, nunca lo sabrá. JUAJUAJUAJUAJUA – si, esa es mi risa de bruja malvada.




viernes, 1 de noviembre de 2019

Quitando máscaras # 1: El Bullying


La gente es una mierda. Corrección: hay gente que es una mierda. Agradezco a mis hermanos por ser los primeros seres en molestarme tanto al punto de hacerme conocer todas mis fallas y mis características negativas, físicas y de personalidad, porque ellos me foguearon para el colegio, para la vida.



Estudié el nido en Lima, etapa que no recuerdo mucho, pero hice una buena amiga que reencontré en dos ocasiones en mi vida, a la cual quiero mucho y aprecio aún sin tener tanto contacto el día de hoy. Vivi, eres lo máximo. Solo con seguirte en face me fascina. Me encanta ver lo que logras, sobretodo tu seguridad.

Luego entré a un colegio donde conocí otras chicas, no estoy muy segura que tan buenas amigas eran porque recuerdo haber escuchado varias veces que hablaban cosas feas de mí, sólo porque tenían boca, sin embargo fingían una amistad y me invitaban seguido a sus casas a jugar. Ahí aprendí, que la gente puede ser mala, solo por quedar bien. Gracias por tu amistad Paloma, a ti también te sigo por face y me encanta lo que veo.

Luego, entré a otro colegio, donde tuve, en diferentes etapas, grandes amigas. Natalia, Heidi, Andrea, Lili: ustedes marcaron mucho en mi vida, gracias. Aunque no debo ignorar que logré que algunas me odien por ser amigas de ellas jajajaja quien diría que años después tú y yo seríamos tan amigas, Sandra te adoro! Y agradezco que hayas regresado a mi vida de una forma tan especial.

Luego, me tocó venir a Arequipa, jajajajaja, aquí no voy a mencionar nombres, ya que de ahí me linchan jajajaja. Fue difícil venir a una ciudad nueva, la primera amiga que hice en esta ciudad, es una persona que considero que es grandiosa hasta el día de hoy. A lo largo de este camino he conocido gente increíble, pero sé que tuve muy buenas amigas en el colegio y algunas que adopté ya habiendo terminado la etapa escolar, que valoro mucho. Luto, Vero, Lupi, Fanta, Clau, Jime, entre otras. Ramiro, Gonzalo, Mauricio. Gracias por ir y venir en mi vida, son geniales. Y hay una en especial que me acompañó por mucho y por diferentes formas de pensar, terminamos arruinando la amistad, pero fuiste una de las mejores cosas que me pasó en la vida Luchi.

Pero no falta la gente que, simplemente, decidió que no debía estar acá y decidió hacerme la vida imposible. El bullying en el cole fue épico. – Pensar que crearon un logo que representaba el odio que me tenían en una actividad escolar. Vaya jornada de confraternidad. –

Lo que me hace reflexionar, ¿Hasta qué punto llega el odio? Hasta que punto puedes odiar a una persona, que decides inventarte cosas por hacerle daño, que decides mandarle flores como si fuera otra persona, mandarle cartas, poner a otra gente en su contra y maltratarla solo para sentirte mejor y más importante. Solo agradezco que en esa época no hubiera internet como lo hay hoy, porque estoy segura que no hubiera acabado eso en el colegio, eso me hubiera perseguido en casa.

Pero, repito, ¿hasta qué punto? El odio de una sola persona decidió que sería masivo y no quedó eso en mi promoción, si no en todas partes. Recuerdo algunas situaciones de mi vida:
  • Entrar al Messenger (amado MSN) y encontrar a gente haciéndose pasar por otros para sacarme información y tratar de hacerme daño con la misma información.
  • Entrar al Messenger y comentar que me vieron besándome con un chico en la esquina de una calle en el centro. Debo admitir que pasé toda mi secundaria jalando mis cursos y volviendo locos a mis papás, por lo que me la pasaba castigada, ese fin de semana tuve cena con mis papás y unos amigos de ellos. Que, ¿era tan genial que podía estar en dos sitios a la vez?
  • Estar en una fila para entrar al cine y escuchar con una amiga que el chico de atrás decía haber tenido relaciones conmigo y al voltear y hablar con él preguntando detalles (quería saber que tal era mi desempeño) no sabía cómo lucía la tal chica de la que hablaba. Imaginarás el escándalo que armé.
  • Dejar que un chico que yo quería mucho se alejara de mí, porque le habían dicho que le había sacado la vuelta y ya cansada de defenderme siempre, solo lo dejé ir. (Aunque viendo su presente, agradezco haber decidido eso).
  • Una vez, un profesor insinúo que no había hecho un trabajo por andar revolcándome con chicos, gracias Gonzalo por meterle el susto de su vida y casi agarrarlo a golpes. No profe, no hice el trabajo porque era estúpido y no consideraba tu curso importante.
  • Chicas gritandome "perra" en la calle porque pensaban que yo quería algo con su enamorado o alguien que conocen.
  • Recuerdo haber agarrado a golpes a un chico en una discoteca cuando tenía 18 porque me aseguró que yo había abortado a los 15. Yo no juzgo a la gente que lo hace, pero no es una opción que yo tomaría, por lo cual tuve a mi hermosa a mi hija a los 22. Pero no, no era cierto. Por lo que me lance a golpearle y tuve problemas en la discoteca.

¿Hasta qué punto dejas que tu maldad llegue? Recuerdo en el viaje de promoción ir a acercarme a esta persona que destruyó mi vida, la cual hizo que a mis 13 yo deseara que me atropellara un bus o una combi y me sacara de la miseria social que sentía en ese momento de mi vida. Y esta chica me dijo que ella hizo lo que tuvo que hacer y que ella no era responsable de lo que pasó después y que pues, viviera con eso. Hoy en día me ve y es bastante amigable y me conversa linda y me dice para juntarnos, no sé si para tratar de arreglar las cosas o porque sigue pensando que no hizo NADA.

Felizmente existió gente fuera del colegio. Yamile, Alejo, Joselo, Rodrigo, Daniel, Mauricio, Chino, Vicente, Alejandra.

Que fácilmente manipulables somos al ser adolescentes. Que tan fácil es sentir a esa edad que tu vida se va a acabar porque pasa algo en el colegio. No te imaginas que todo recién empieza cuando sales de ahí. Cuando te toca ser un adulto y asumir las cargas de la vida.

Qué jodidamente fácil es hacer porquería la reputación de una persona y lastimarla severamente en una ciudad pequeña. No necesitas pruebas, muchos menos conversar ni preguntarle a la persona qué pasó en realidad, sobre un rumor que luce desde el principio absurdo. Siempre es más fácil creer en lo que te dicen, especialmente si es malo, librarte del aparente problema y mirar para otro lado. No importa cuántos años tenga la persona, no importa si es adolescente o si es adulto. Solo hablar basura de la persona porque te cae mal y crees que es mejor destruirla que alejarte o conseguirte una vida de verdad. Algo que no sea un remedo en el que crees hacerte un espacio como informante y sobón.

¿Hasta qué punto llegan los celos y la envidia? ¿Qué tanto importa destruir la vida o la reputación de una persona? ¿Jugar con la de un adolescente? ¿Con la de un adulto? ¿Querer echarse abajo una familia? ¿Hacerle daño a un hijo porque decides joder al padre? ¿Hablar mal de la madre sin que importe el hijo? ¿Y por qué? ¿Porque es más popular, más capaz? ¿Porque es más inteligente que tú? ¿Cuál es el punto en el que te detienes? ¿Hasta qué punto eres capaz de querer dañar a alguien? ¿Podrás llegar a darte cuenta del daño que haces?

Felizmente, tienes a tu familia a tu lado, que te ama, que te conoce y te apoya sin importar qué problemas se te presenten, que están contigo y saben cuán bajo pueden llegar otros mintiendo sobre ti.

If u lead me, I will follow.