domingo, 5 de septiembre de 2021

Alejandra...

Ahora lo voy a ver de nuevo, me encanta cuando nos encontramos en el aeropuerto. Lo siento tan... clandestino. Tenemos solo unos meses encontrándonos en el aeropuerto de Lima. Ya sea porque él va más temprano o porque yo me quedo después de aterrizar. Me gusta que nos sentemos en nuestra barra de siempre, del restaurante de siempre, con la cerveza de siempre. 

Y pensar que lo conocí cuando tenía 10, su hermano menor estaba en mi clase. Me podía pasar horas solo mirándolo. Tan grande, tan alegre, tan divertido. Siempre soñé con tener un enamorado así. Me mudé de ciudad. Dejé de verlo muchos años. Qué loco que a los 19 cuando regresé a la ciudad tuve la oportunidad de salir con él, el comentario de una amiga en común nos hiciera alejarnos. El problema es que él tenía una relación con otra persona. Era más que obvio que no era feliz con ella. Todo empezó con una linda conversación en vivo, intercambio de teléfonos, chatear durante el día, durante la tarde, durante la noche. Todo el día hablaba conmigo. ¿Cuándo estaba con ella? ¿Acaso la veía? Siempre me contestaba cuando le escribía o llamaba y a ella no le contestaba estando conmigo. Esa noche en que todo cambió, en la que dejó de ser una amistad a pasar a ser algo hermoso. Esa fría noche en la que yo estaba con mis amigas en una despedida de soltera y él con sus amigos tomando en la calle, como solía hacer cada semana. Solo bastó un mensaje para que nos encontráramos. Unos tragos vienen, unos tragos van. No recuerdo bien cómo terminé sentada en sus piernas, en pleno pub. Besándonos tan apasionadamente. No podía dejar de sentir las ganas que me tenía. Recuerdo haber salido del pub y haber ido a un hotel con él. Esa noche hice cosas que no había hecho antes... y algunas que tampoco hice después. Todo en él era especial. Fuera de que su cuerpo era perfecto. Me encantaba verlo caminar de la cama al baño y de regreso. No sólo esa vez, sino los siguientes  dos años que continuamos haciéndolo. 

Al año de esa primera noche, me entero en redes sociales que se había comprometido. Sí, con ella, con la que no quería. Recuerdo haber sufrido un montón. Intenté alejarme de él, pero no pude. Caí rendida a sus pies después de la noche en el hotel en la que llevó pizza, trago, copas de plástico... hasta había visto que películas iban a dar en el cable para verlas. Me sentía tan completa entre esas 4 paredes. Todo para irme de cara unos meses después. De verdad intenté alejarme, pero no podía. Estuvimos un par de meses sin hablar, pero no resistí. Todo en él era irresistible para mi. Su cara, su cuerpo, sus besos, su forma de ser conmigo, su brillante mente, sus temas de conversación. Él era simplemente... perfecto. Debo admitir que durante esos años de verdad pensé que se quedaría conmigo. Típica, ¿No? El fin de semana antes de que se case, lo invité a la casa. Puse música, champán, piqueos. Había comprado un vestido negro corto y unos tacos negros altos. Me maquillé, me planché el cabello y me perfumé. Fue una noche divertida, una espectacular despedida. Obviamente, el fin de semana siguiente yo lloraba desconsoladamente con mi mejor amigo, en una depresión que me duró casi un año. 

Un día, apareció en mi whatsapp un mensaje de él. Y ahí empezamos a hablar de nuevo. Yo acababa de terminar con mi ex y todos hablaban sobre lo que pasó. Siempre pensé que por eso me escribió. Yo estaba destruida y su apoyo en ese momento lo fue todo. Era de esperar que su matrimonio estuviera re mal. Justo sería su aniversario y tenía una hija. Nunca nos despedimos, siempre dejábamos abierta la conversación para continuarla cuando lo necesitáramos. Un día me mandó una foto, me pareció raro. Se veía riquísimo. Estaba sin polo. Las sábanas eran muy blancas. Estaba en un hotel. Me contó que estaba en Lima. Yo justo tenía que ir. Yo vivía en el norte del país y pasar por ahí era de rutina. Ahí nos dimos cuenta que ambos viajábamos el mismo día. Él fue más temprano y yo dije que llegaba más tarde. Nos encontramos a conversar, fue mágico. Como si no hubiera pasado el tiempo. Recuerdo que pasó una pequeña muy linda. Él comentó que le hubiera encantado tener otra hija, yo le dije que todavía había tiempo, pero él dijo que no era posible. Yo siempre quise una hija. No toqué el tema, lo dejamos superficial. Pero ahí empezamos a conversar de nuevo y a vernos. La conversación por whatsapp después de vernos fue brutal. Retrocedí tantos años de mejora personal, estaba a sus pies de nuevo. 

Intentamos hablar de vez en cuando, pero era difícil entre su casa, su hija y el trabajo. Pero siempre tratábamos de encontrarnos en el aeropuerto. En estos encuentros, en estas conversaciones todo era platónico. Yo no tendría algo con alguien casado, él no le sacaría la vuelta a su mujer. Así llegamos al día de hoy. Lo veré de nuevo. Estoy feliz. 

- He intentado separarme varias veces, pero no he podido. No sé si algún día pueda. Solo pienso en mi hija.

- ¿Qué tiene tu hija?

- No quiero verla crecer sin mi. Necesito estar ahí con ella.

- No será menos porque no estés en casa con ellos. Es más, los niños absorben todo, ¿No sería mejor tener dos casas que vivir en un ambiente horrible donde sus papás no se toleran?

- Si, pero no se si lo estoy haciendo por ella o por mi. 

- Esa es otra cosa. Solo te pido, pensando en tu hija, que no lo hagas pasar por cosas que no debe pasar, solo porque estás pensando en ti y nadie más. Es una situación en la que pensar en ella es la mejor solución. ¿Qué es lo mejor para ella?

- No lo sé. 

Qué difícil es saber que no lo puedo besar de nuevo, abrazar, sentir. Cada uno regresa a su casa, fingiendo no haber pasado nada. No haber sentido esa conexión de nuevo. Me duele saber que no me siento con nadie como me siento con él. ¿Qué hubiera sido si me hubiera elegido a mi? ¿De verdad seríamos felices? Quizás él tendría esto con alguien más. Creo que eso me hubiera torturado todo el tiempo. Que pena que estos encuentros duren tan poco. La conversación siempre nos ha quedado chica. El tiempo se hace nada cuando estamos juntos. ¿Llegará a dejarla? ¿Me escogerá a mi esta vez? No lo creo. No sé tampoco que tan cierto es todo lo que me dice. ¿Y si no están mal? No tengo cómo saberlo. Qué complicado. No sé porqué me meto en la misma situación una y otra vez. Mentira. Sí lo sé. Es él. 

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No nos hemos vuelto a encontrar desde hace 2 años. Hemos seguido hablando, pero no nos hemos podido ver de nuevo. Lo extraño tanto. Ya no hablamos tan seguido. Desaparece por meses. Luego, aparece como si nada. Me duele. Me gusta su compañía, así sea por mensajes. Pero me duele no poder verlo cara a cara. Cada vez lo siento más lejos. Esta vez han pasado 4 meses desde que hablamos. No saber de él me desestabiliza. ¿Estará bien? ¿Qué pasara en esa casa?

- Hola

- Hola, ¿Qué fue de tu vida?

- Ahí no más. Necesito hablar contigo. 

- Sí, claro. Siempre estoy aquí para ti. Para eso somos amigos. Dime, ¿En qué te puedo ayudar?

- Debo ser sincero contigo. Ella está embarazada de nuevo. Es más, nacerá en un par de meses. Será mujer, por fin tendré mi hija. Tengo que tratar de hacer que esto funcione. Ya no podemos seguir hablando. Lo siento. 

- Felicitaciones! Por fin la nena que tanto querías. Me da mucho gusto y les deseo a los 4 lo mejor. Un beso enorme. Cuídate mucho.

Me fui a la mierda. ¿Cuánto tiempo me demoraré en sanar esto? No esperaba nada, pero jamás imaginé algo así. ¿Fue todo mentira? ¿De verdad he estado tan ciega? 



miércoles, 1 de septiembre de 2021

Daniela... de regreso...

Han pasado un par de años desde que apareció en mi Messenger. Debo admitir que Arek llama mucho mi atención. Me encanta saber que es tan abierto conmigo y puedo ver quien es realmente. Pero, ¿Cómo sé si eso es verdad? ¿Y si eso también es mentira? Todos me mienten, ¿Por qué él sería la excepción? Tiene la pinta de chico malo, muchos le tienen miedo. Pero yo no. ¿No? Bueno, le tienes miedo un poco a todos, lo genial es que trabajamos mucho para que no se note. Te ha venido a visitar a la casa un par de veces, todo va bien. ¿Por qué no darle una oportunidad? Ok, intentemos. A ver que sale. Solo relájate y no abuses. No puedes seguir tratando así a la gente. No porque algunos te traten mal, significa que todos los hagan. Ok, no son algunos, es la mayoría. Quizás solo estamos cansadas de que nos usen. Pero... ¿Nosotras no los usamos? Cállate. Ese es otro gato. Jajaja. Estamos hablando de él. Es que el problema no es él. El problema es que sentimos esas ganas malditas de querer tener a uno ahorita pero a otro en unos días y al siguiente para la siguiente semana. No es querer saber cuantos podemos conseguir, no es una lista numerada. Es afirmar quiénes somos y cómo somos a través de la aprobación de otras personas. Pero es aprobación, no probar a todos. Tú qué sabes, no te hagas la correcta ahorita, normalmente eres tú la que nos mete en problemas. Ya, basta, basta con esta conversación. Arréglate para ir a la disco, no tenemos mucho tiempo antes de que vengan por ti.

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- Mira huevón, esto no va a funcionar. Tú vas muy serio y yo solo me quiero divertir. Tú quieres una relación estable y yo no puedo con esto ahora. No puedo hacerlo. Me voy a mi casa. 

- Lo entiendo. Espera. Te llevo a tu casa. 

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Eres una idiota. ¿Se puede saber qué pasó? Está bien que tengas miedo Dani, pero ¿Tratarlo así? Lo sé, sé que lo soy. No debí decirle esas cosas en un lugar público. Debí esperar a que estemos solos. Todavía le di un beso después de mandarlo a pastar chivos. Lo que hice no tiene nombre. Soy la peor. Es muy lindo conmigo. No sé si es que no siento que merezca ese tipo de cariño o atención. Hay algo en mi, que simplemente, quiere que salga corriendo, necesita que salga corriendo. No tiene nada que ver con él, soy yo la que está mal. Soy yo la que no puede creer que alguien puede ser así de bueno conmigo. Debo admitir que me puse nerviosa en la disco. Habían otros chicos que querían salir conmigo, ¿por qué amarrarme a uno ahorita? Quiero salir y divertirme. Sé que parte de mi quiere una relación, pero también sé que no puedo mantenerla. Me encanta empezarlas, pero al poco tiempo terminan metiéndose con otras, ¿vale la pena seguir intentando? No puedo más con esto. Prefiero no sentir. Y él, siente demasiado. No lo merezco.  




sábado, 28 de agosto de 2021

Daniela...

Tengo que salir de acá, necesito respirar. Todo lo que me rodea me marea. No es fácil tener 14 años, en una ciudad nueva, que todos te miren diferente. ¿Qué tendré? ¿Por qué todos me miran así? Olvídalos, que les den. Tú, concéntrate en ti y en estar mejor Dani. Nadie puede darse cuenta que te duele demasiado lo que te dicen o cómo te tratan. Esta muralla es lo mejor que nos ha podido pasar. Tú, tranquila. No basta que los idiotas del colegio te molesten todo el maldito día, que no puedas concentrarte en clases, sino que en casa todo está fatal.... Si tan solo se divorciaran... No importa. Es mejor que se peleen y no estén en casa, que a que tengas que escuchar todo lo que se dicen. Maldito dinero. 

- ¿Puedes comprar tallarines? Ya no quedan. - dijo su mamá.

- Está bien. Dame la plata. - respondió Dani. 

Felizmente me metí a la ducha y me cambié más temprano. Jajaja. Que rico que sea fin de semana, al fin sin tener que pensar en el colegio. Ni que mucho pensaras en las tareas tampoco. Pero es que con todo lo que está pasando en casa y el bullying en el cole, ¿con qué cabeza estudiar? ¿Para qué si siempre me han hecho sentir que soy bruta y que no sirvo para nada? Tengo que apurarme. Ya Dani, ponte los zapatos y vamos. Por lo menos es salir de la casa. Que la tienda quede tan cerca de casa es bueno porque así no me canso, pero es malo porque entonces regresaré pronto. ¿Qué me pondré para la fiesta del próximo sábado? Ay, no. Está ese tipo en el medio muro de la tienda. Que pesados que son los chicos de ese grupo. Siempre tienen algo con qué molestar. No demuestres estar nerviosa, solo respira y compra los tallarines. Bien, todo está perfecto, no te ha visto. No está solo, creo que ese es su hermano. ¿Dónde están los demás? Siempre están en grupo. Ahora, solo no te caigas saliendo de la tienda, por favor. Respira profundo, tú puedes. 

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Aguanta, ¿qué dijo? ¿De verdad dijo esas cosas tan feas de ti lo suficientemente alto para que lo escuches? Ah, que pendejo, lo ha hecho a propósito. Ya estoy harta que estos se molesten cada vez que salgo. Deja los tallarines en la mesa y dile que regresas en un segundo. Tienes que regresar, tienes que poner a ese payaso en su lugar. Yo sé que puedes, vamos. Respira. No te olvides de la llave por si tienes que regresar corriendo y salvar tu vida. jajaja. Qué dramática eres. Sí y te gusta. Jajaja. Ok, vamos de regreso. Ahora párate frente a él, mirándolo a los ojos y dile lo peor que se te ocurra. Todavía estaba defendiendo al idiota ese que nunca tuvo el valor de verte cara a cara, que creía que con mensajes lo podía todo. Ese que prometió tantas cosas y no cumplió ninguna. Que mandó un regalo con su hermano porque no podía dar la cara. Para colmo, pidió el regalo de regreso. Menudo tarado. Qué cosas estará diciendo para que sus amigos piensen que nos regalaba cosas y gastaba muchísima plata en mi. ¿Qué plata? Tiene 16 años. Jajaja.

- Mira huevón, no hables de lo que no sabes, ¿Entendiste? Tú ni me conoces, así que déjame en paz ¿Ok?

Ahora si, a paso agigantado regresa a casa. Cálmate, respira, todo salió bien. ¿Viste su cara? Estaba riéndose, qué rabia. ¿Quién carajo se cree? Sé que se llama Arek. Solía vivir en la misma calle. Eso explica porqué siempre para por la urbanización. Su grupo todavía vive aquí. Cuánta adrenalina. 

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Míralo, está subiendo de nuevo a la tienda. Tiene que haberse dado cuenta que estas parada en la puerta de tu casa. ¿Por qué no mira a su izquierda? Voltea. Mírame. ¿Por qué le estas dando tanta importancia? Si te cae mal. Cierto. Concéntrate en Fer que ha venido a visitarte un rato. Si quiera sonríe como si estuvieras escuchándolo. ¿Regresará? QUÉ TE IMPORTA! DEJA DE MIRARLO! Deja de pensar en Arek, mira a Fer y sonríe. 

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Messenger. Solicitud de amistad. ¿Arek? Pero si han pasado casi dos años. ¿Qué quiere ahora? Que raro. Disimula desinterés, se terminará alejando como el resto. 


domingo, 15 de agosto de 2021

De vuelta por aquí... ya era hora...

¿Qué poner cuando ha pasado un año y algo desde la última vez que posteaste algo? Es difícil resumir todo lo que quieres poner y decir en una sola hoja. Resumiré muchas cosas y otras las pondré en otras publicaciones, quizás porque vale la pena hacerlo. 


A lo largo de este año, he estado grabando algunos videos y colgándolos en face e insta, pensando que quizás de esa manera se pueda interpretar mejor lo que quiero decir. Debo admitir que quedé algo incómoda después de los últimos posts del año pasado. Los he leído una y otra vez tratando de entender qué puse que se pudiera malinterpretar, sin embargo, lo leo con mi vos y con mi manera de hablar y no veo cómo pudiera haberse interpretado de otra forma. Pero hay personas que lo leen y que no me conocen, que no leen de la forma en la que yo hablo o bromeo y eso me genera sentimientos encontrados.  



Pero debo admitir que esos videos tampoco me hicieron sentir bien, por lo que decidí dejarlo de lado. Todo este tiempo, he estado queriendo escribir algunas cosas, pero no me sentía bien. 


No me he sentido bien en mucho tiempo, pero no he regresado a las pastillas, he buscado la manera de trabajar en mis temas con mucha paciencia y técnicas que he podido recolectar durante muchos años, tratando de estar estable lo mejor que he podido. 




He aprovechado este tiempo para ponerme en contacto con mis amigas y amigos que durante mucho tiempo dejé de lado, porque no quería saber de nadie. He aprovechado para mejorar mi relación con mi hija. He aprovechado el tiempo para estudiar y aprender y ser mejor. He aprovechado para ordenar mis paltas y problemas. He aprovechado para re acomodar mi cabeza y recordar quién soy, cómo era, por qué dejé de ser como era, cómo soy y cómo quiero ser. He aprovechado para proponerme nuevas metas, nuevos objetivos y trabajar en ellos. He aprovechado para calmar mis dudas, mis inseguridades, mis miedos. 



Y creo que ahora estoy lista, para regresar por aquí. Así que haremos el intento.



miércoles, 13 de mayo de 2020

Los sobrijos: amantes de mascotas



He llegado al punto de vivir con 7 mascotas. Me ganan en todo. Son mi despertador, mi alarma del depa, mi alarma de la cena, mi cuota de amor. Sin tan diferentes pero a la vez tan ricos. Babeo por todos y cada uno de ellos. Sufriré un tantito cuanto los sobrijos se vayan.

Empezare por los nuestros. Canica. Canica es un caso aparte, no sé si los conejos sean así siempre, pero este está chiflado. Primero que nada se comió todas las esquinas de mi cocina. Tiene una jaba de verduras o frutas a la vez para que casque y se divierta. Tengo el trapeador tapando el cable de la refri que ya se comió una vez. Es muy limpio, se pasa horas limpiándose. Es graciosísimo cómo se baja las orejas para peinarlas y limpiarlas. Es un malgeniado. Solo dejaba que su papá lo cargara, ya nadie lo puede cargar. Pero si te sientas a jugar con él, te da mil vueltas, se trepa en la espalda y se come algún pelo, se echa en tus piernas, te rasca para que le sobes y te lame. Le encanta su comida, pero con el apio se vuelve LOCO. Supuestamente se iba al nido este año, pero con el nido cerrado, sigue en mi cocina.



Tiza, mi pequeña bebita. Ella vino recargada de energía, juega horas de horas, pero con las cosas más mensas de la vida, mis colletes, plumas del edredón, pitas, etc. Le encanta saltar con sus juguetes y corretear por todo el depa. Y luego, colapsa unas 4 horas privada, agotada. Es la cosa más cariñosa que he visto, se trepa en mi pecho y le encanta estar ahí, sentir mi corazón, mi respiración. Es una bella. Ahora ha crecido full, pero es escuálida por más que come bastante. Es la primera en fila para comer. Es la que llego a casa para llenarla de alegría con sus payasadas.



Ahora los sobrijos, el mayor es Milo. Milo, o Milangas, tiene la forma de sus ojos como si siempre estuviera molesto, pero no, no siempre lo está. Sería un sexy hombre de tez oscura con ojos claros, me encanta imaginarlo como un Jesse Williams (Dr. Avery en Greys Anatomy), pero quizás con una voz como la de Lucifer. No le gusta que lo toques, se queja. Es solo su cabeza y cuando a él le da la gana. Le encanta echarse contigo, pero a lo Sheldon Cooper, necesita su Spot. Cuando necesita algo y no le haces caso, como darle de comer o estás dándole la espalda, te mete un solo manotazo lo suficientemente fuerte como para que te despiertes – no para matarte – y con su hermosa voz MIAU. No necesita más, gato de pocos miaus, lo entendiste. Una vez que está echado contigo, puedes tocarlo todo lo que quieras. Es un caballero, espera a que todas las hembras coman, para ir él a comer. Es el jefe.




En edad sigue Niza, la bebe dinosaurio o la chanchis, es una malgeniada. Yo la veo como típica gringa pituca de plata, a la que no le llegas a los talones. Juega cuando quiere y como quiere; y si la atrapan o ya no quiere voltea y te pega. A ella no le gusta que le des besos. Pero le encanta que la peinen, no podemos peinarnos, sin peinarla. A ella le gusta treparse encima de ti y se toma su tiempo para acomodarse, como si sus ligeras patitas no estuvieran matándote. Una vez que se acomoda, todo fresh. Solo le gusta que le toques la cabeza cuando ella quiere. Ella es la madrastra malvada que pone a todos en orden. Es una payasa. Y tiene una obsesión jodida por los pies.


Luego vienen los hermanos Porotos. Portos y Aramis. Portos, Porotos o Portobello, es hermoso, me hace recordar a unos gemelos que conocí, alemanes, churrísimos. Así, para mi ellos son alemanes como aquellos. Este es dormilón, es el gato q juega un rato y luego jatea. Muchas veces va de un lado a otro sin abrir sus ojos, no le da la vida. Es súper cariñoso y para más en la cama durmiendo con nosotras que en otro lado. Es un bebé delicioso.


El hermano es Aramis, Artramis o Pastrami, es un poco más grande y tiene blanco, a diferencia de su hermano. Es super miedoso, pero cuando te agarra confianza se apodera de tus piernas. Es de los que viene a ver que estas comiendo porque puede que alguna de esas cosas le guste. Es el gato ninja, cuando nos tocó sacarlo para darle medicina en el viaje, camina por las paredes. Es mejor tenerlo tranqui, que preocupado. Pero es casi o igual de dulce que su hermano. Viene y se tira encima de tu panza para que lo sobes y va girando para que lo acaricies más y más. Es lo máximo.


La última es Onix, o sombrita. En casa de mi hermana, nunca la veía tan sociable, tenía su territorio por los cielos. Los cuales vendrán apenas se pueda. Pero ahora toma sol en plena sala, relajada, sin problemas. Brilla full y es esponjosita y recontra suave. Viene a pedir cariño 2 o 3 veces al día, un buen día, pero solo viene 10 minutos. Pero son los mejores del día. Ella tiene problemas en sus patitas de al frente, sin embargo, es la que mejor pelea. Es bella. Es la típica gata de bruja que todas las brujas queremos. Y cuando ella decide que es hora de jugar, todos los machos salen a jugar con ella. Ella es como la prima de The Good Witch.


Son los animales más bellos del mundo y tengo la alegría de tenerlos conmigo. Cada uno es completamente diferente al otro, pero cuando juegan hacen las tonteras más graciosas del mundo y han venido a llenar nuestro hogar de amor, mientras que mi hermana se los pueda llevar. Lo que me preocupa es, ¿Cómo quedaremos cuando se los lleve?

Quitando máscaras # 6: Dando explicaciones sin tener que darlas.


Aparentemente, el post en el que expliqué todo lo que me pasó el 2019, generó muchos comentarios. Algunos negativos y otros positivos. Pues, los positivos fueron mis amigos apoyando y entendiendo la situación en la que estaba en ese momento, gente dándome aliento y fuerzas para salir adelante, ya que no estaba fácil la situación en ese momento.



Pero no quiero que se preste a malos entendidos. Una señora, que no conozco, comentó sobre su situación y hablando mal de su pareja. Le respondí que no era la misma situación, pero creo que no se publicó.

Yo no culpo a nadie, fue una situación horrible y me rompió el corazón. No puedo decir que no él, porque sí, él tomó la decisión de irse. Pero yo se que la decisión que tomó fue la mejor para todos. Sé que a él también le costó muchísimo hacerlo y que él también sufrió después de la separación. No tanto como a mí, que sigo relativamente mal, pero sí le costó. No es fácil terminar una relación cuando todavía hay amor por ambas partes, sino que las cosas no funcionaban.


A ver, nadie me obligó a estar con él, ni con ningún ex. Incluso cuando me advirtieron de otros exs, igual entré feliz en esas relaciones. Jejeje. Uno no entra en una relación programando a que salga mal, pues si pasa, caballeros. Yo entré feliz en todas mis relaciones y en el 90% de ellas, salí hasta el perno. Pero soy consciente de que ninguno quiso hacerme daño, aun los que me sacaron la vuelta, pensaron que no me enteraría jajajaj no era pensando “ah, la vamos a joder”, era pensando “soy un sapaso, no se va a enterar” jajajajaja pero siempre me enteraba jajajajaj.

He tenido algunas relaciones bastantes más serias que otras, a todos los respeto, les guardo mucho cariño y, aun con algunos soy más amiga que con otros. Pero es parte de la vida, de crecer, de intentar y fallar. Es parte de buscar el amor. Mi post jamás fue intentando hacer daño, culpar a alguien o solo molestar. Y revisé ese post varias veces antes de publicarlo. No creo que algo ahí pueda molestar a alguien. Pero si es así, me disculpo. No fue mi intención. Pero tampoco lo voy a borrar, porque es lo que me pasó y cómo me sentí en ese momento.


domingo, 10 de mayo de 2020

Mujer, casos de la vida real #6: El Internet



Cuando empezó la cuarentena, me encontraba en casa de mi hermana, donde teníamos Internet todo el tiempo, por lo que MP podía hacer tareas tranquila y ver tele. Al venir a la casa, pues, tenía que compartir el internet de mi cel para que pueda hacer tareas y, recargar cuando era necesario. Me van a disculpar si no suena a como suelo escribir, pues estoy viendo LA PILOTO y el dejo mejicano se está pegando con ganas p-u-e-s. jajajajaja


Investigamos y encontramos Internet Claro Wifi que nos podía servir. Debía llegar el miércoles, pero no había stock, y llegó recién hoy, sábado 9 de mayo, antes del día de la Madre. Wiiii.


Entonces, desesperadas abrimos la caja y sacamos las cosas pero primero lo primero, instrucciones. No hay orden en las instrucciones. Pero no somos idiotas: lo que va a la pared, solo tiene un tipo de cable – conectado –, las antenas para mejorar la señal, van atrás ­– conectado ­–, pues no hay compu donde instalar el cable amarillo – se guarda –.


Ok. Todo listo. Estamos preparadas. Conectamos el cel y pues mensaje “no puedes recibir mensajes de whatsapp conectada a la red”… wait, what? Desconectar del celular. 


Veamos la compu… una página azul pidiendo clave: ponemos la eterna clave y sale que no la reconoce. Se bloquea. Pinche compu, veamos el Ipad… la misma página azul. 


Bueno, intentaremos con la televisión. Entró la clave. Una victoria: ahora la clave del Itunes para ver Netflix. No se puede conectar ahora. PTM.


Llamo a la persona que me lo vendió después de horas de agotamiento emocional y psicológico porque esto no funciona y el chico me dice tranquilo: tarda dos horas en activarse, ten paciencia. Intenta de nuevo en 3 horas.


Y es a NADIE se le ocurrió decirme eso antes???? Son las 4 pm y recién estoy almorzando porque queríamos tener internet ya???? Donde está la respetancia a las madresitas, todavía que mañana es nuestro día. Añiiii, quiero mi cama. Ya no me importa el internet, ya no quiero nada ya. Modo: Cariche.